El valor de valorar lo invaluable

"Felicidades nace dentro del universo de Amigos Verdes."

Amigos Verdes es un proyecto personal que surge como una forma de pensar en voz alta a través del audiovisual. Comenzó como videos largos, grabados de manera íntima, donde reflexionaba sobre temas como la soledad, el amor, la creatividad y la identidad. En un inicio estos videos solo existían en espacios privados, hasta que poco a poco comenzaron a encontrar resonancia fuera de ellos.

on el tiempo, y entendiendo la naturaleza del consumo digital actual —más rápido, fragmentado y breve—, Amigos Verdes se desdobla en Cortinillas Verdes: piezas cortas que condensan ideas que podrían ser videos largos, pero que funcionan mejor como impulsos breves, pensamientos inmediatos o intuiciones que no necesitan extenderse más de lo necesario.

Ambos formatos conviven dentro del mismo universo:

Amigos Verdes como la exploración larga y cinematográfica, y Cortinillas Verdes como su versión rápida y directa, pensada para plataformas como Instagram, TikTok y Reels.

La necesidad de este formato corto se consolidó tras la publicación de un video reflexivo que tuvo un alto nivel de respuesta, confirmando que estas ideas podían conectar incluso en su versión más breve. Desde entonces, el proyecto continúa en desarrollo, adaptándose a los tiempos, los recursos y los momentos creativos disponibles.

Bajo este contexto nace Felicidades.

La idea surge a partir de un momento cotidiano: la compra de un escritorio en forma de “L”. Al compartirlo en redes, varias personas respondieron con un “felicidades”, lo que detonó una pregunta más profunda: ¿por qué solemos celebrar los logros de otros, pero nos cuesta reconocer los propios cuando los sentimos “normales”?

A partir de esa reflexión, el proyecto se construye como una Cortinilla Verde: una pieza breve, planeada y guionizada, que busca poner en valor el reconocimiento personal y los pequeños logros que muchas veces pasan desapercibidos.

En Felicidades el proyecto fue desarrollado de forma completamente autoral. La pieza nace a partir de una idea cotidiana que fue registrada dentro del archivo creativo de Amigos Verdes, desde donde se construyó todo el proceso.

Me encargué de la conceptualización, guion y guion visual, así como de la grabación y edición del video bajo el lenguaje y ritmo característico del proyecto. También desarrollé las animaciones necesarias para reforzar el mensaje, incluyendo una secuencia abstracta inspirada en referentes del anime, utilizada como recurso simbólico más que narrativo literal.

Finalmente, realicé la exportación, diseño de miniaturas y publicación del contenido en redes sociales, cuidando tanto la pieza audiovisual como su presentación y contexto digital.

El mayor reto del proyecto fue la construcción de una escena animada completamente desde cero, combinando grabación real, rotoscopia y animación 2D y 3D para una sola secuencia.

Para lograr el efecto, fue necesario diseñar una grabación precisa: me grabé a mí mismo múltiples veces, marcando posiciones en el suelo tanto para mis movimientos como para la ubicación del tripié, con el objetivo de simular un traveling en arco. Cada toma debía coincidir en ritmo y espacio para después convertirse en personajes distintos dentro de una misma escena.

Felicidades logró materializar una idea personal y convertirla en una pieza compartible, capaz de generar identificación y reflexión. El proyecto confirmó que es posible expresar pensamientos íntimos desde el audiovisual y encontrar eco en otras personas, incluso cuando el tema parte de algo cotidiano.

La pieza invitó a cuestionar la forma en la que entendemos el reconocimiento personal, provocando distintas interpretaciones y reacciones. Más allá de la aceptación, el proyecto generó conversación y contraste de opiniones, evidenciando que el mensaje no pasa desapercibido y que la narrativa conecta desde la experiencia, no desde el consenso.

A nivel creativo, el proyecto reforzó la confianza en un proceso autoral: desde la idea hasta la ejecución, demostrando que una visión clara puede sostenerse técnica y narrativamente sin depender de grandes recursos.

A partir de estas grabaciones, se extrajeron fotogramas específicos, reduciendo la cadencia para dar un carácter más gráfico a la animación. Cada secuencia fue tratada de manera independiente: una animación 2D directa, un personaje abstracto con forma de nube y una figura humanoide construida a partir de esferas en 3D. Todo el proceso de animación se realizó en Blender y se exportó en capas con canal alpha para su posterior integración.

Finalmente, una toma adicional en video real permitió integrar todas las animaciones en un solo plano, logrando que el personaje central conviviera con estas entidades abstractas, reforzando la sensación de reconocimiento externo desde un lenguaje visual simbólico.

El proyecto se desarrolló a partir de una planeación clara desde el inicio. Una vez definida la idea, el guion funcionó como eje principal de toda la producción, facilitando tanto la grabación como la edición.

El proceso parte siempre de imaginar el resultado final antes de producir: mientras escribo el guion, pienso simultáneamente en el ritmo de edición, los recursos visuales y las posibles animaciones. Estas decisiones se registran como anotaciones junto al texto o se traducen en bocetos y guiones visuales realizados de manera manual en un sketchbook, lo que permite anticipar soluciones antes de grabar.

Durante la producción, este trabajo previo permitió que la grabación fluyera de forma ordenada, siguiendo lo planeado sin necesidad de improvisaciones que rompieran la intención original. La edición y animación se construyeron respetando ese mismo hilo narrativo.

A lo largo del proceso se priorizó el ritmo y la estética visual, combinando una estructura bien definida con decisiones intuitivas basadas en la experiencia previa y en el conocimiento del lenguaje del proyecto.

Felicidades - video final